I
El Oráculo videncia:
los sueños exigen una tregua.
II
El amor es una hiedra que reclama,
la rebelión encenderá el fuego.
(es que mis voces se han cansado)
III
Su adaptabilidad salvará los sortilegios.
Busqué el cobijo de las hojas
(Las hojas en blanco hacen sangrar mis manos)
IV
Retorne al barro de su infancia.
Lea los presagios en las huellas.
V
(Odín troncho los atajos
siempre sostuvo la invulnerabilidad de mi destino)
VI
Recorra el camino único
Todo es incierto menos el futuro,
las runas se dispondrán
ensayando círculos en el horizonte.
VII
Escuche al firmamento
fije su mirada en un punto alto, su deseo
Saque los precintos de sus voces...
(dejo que las rosas se deshojen con el viento)
VIII
Su carne trasmutará a otros espacios.
Reid le dará la fuerza.
IX
No tema, vencerá al amor.
Luego podrá guardarlo
junto con los demás trofeos.
X
(a veces es peligroso jugar a Pitonisa)
Queridos amigos, les regalo hoy este poema de Marina Kohon, con es verso implacable "Todo es incierto menos el futuro". Por una semana con buenos presagios y con todo mi cariño hacia Marina.
lunes, 30 de julio de 2012
sábado, 21 de julio de 2012
Ornamentos
Leer las manos,
no en letras que escriben
ni en la línea gitana
sino en los ornamentos.
En la izquierda la alianza
redonda como una promesa
En la diestra un anillo
de plata diez esferas,
hermosas en lo imperfectas
de su grito metálico.
Y las uñas
rojas a veces,
generalmente blancas
cortas, limpias.
De mi nuevo libro Para que nada cambie.
no en letras que escriben
ni en la línea gitana
sino en los ornamentos.
En la izquierda la alianza
redonda como una promesa
En la diestra un anillo
de plata diez esferas,
hermosas en lo imperfectas
de su grito metálico.
Y las uñas
rojas a veces,
generalmente blancas
cortas, limpias.
De mi nuevo libro Para que nada cambie.
sábado, 23 de junio de 2012
CUANDO UN HOMBRE DECIDE/Hector Berenguer· (En base a un texto de Mario de Verandi.
Cuando un hombre decide quedarse solo,
cuando asume que su camino debe construirse sin amor,
cuando siente que el abrazo y el peligro son una misma tragedia,
no aparecen ni el llanto ni la roca.
Sólo aparece la paz del horror hecho pasado,
el desapego que se apega a casi todas las palabras:
A la palabra no .A la palabra nunca. A la palabra nadie.
A la palabra nada.A la palabra nosotros.A la palabra noche.
A ciertas palabras que eran nuestras como el café
o la cama compartida.
Cuando la miseria no tiene más palabras
encuentra una grieta y se cuela por los sueños.
Hacia la basura de los sueños deshechos.
Entonces la luna es una opción.
El viento es otra opción.El hambre es otra opción.
El llanto es una opción.El pan es una opción.
El mundo completo es una opción.
Los mejores presentes son la mirada de un extraño ,
un vaso de agua demorado,
la bala que te ha rozado apenas sin matarte ,
la moneda oportuna.La almohada oportuna.
O el color oportuno de una nave en la mitad del viaje.
Lo mejor del pasado ya no se encuentra en la valija.
Cuando un hombre decide quedarse solo
no hay mayor miseria que un pasado mejor.
No hay mayor fortuna que un pájaro olvidado
vuelva a su canto,
en un día que el mañana olvidará también
Hay que dejarse sorprender
para respetar el futuro.
No hay nada que se pueda decir después de este poema. Es verdadero, pega en las entrañas, impulsa a saltar. Gracias Hector y gracias Mario!
jueves, 26 de abril de 2012
Los sonetos del otoño/May Sarton
Si puedo dejarte ir como los árboles dejan ir
Sus hojas, tan naturalmente, una por una;
si puedo llegar a saber lo que ellos saben,
que la caída es alivio, es consumación,
entonces el miedo al tiempo y a la fruta incierta
no perturbaría los grandes cielos lúcidos,
este otoño extrañísimo, dulce y severo.
Si puedo soportar lo oscuro con los ojos abiertos
y llamarlo estacional, no áspero o extraño
(Porque también el amor necesita un tiempo de descanso),
y como un árbol estarme quieta ante los cambios,
perder lo que se pierda para guardar lo que se pueda,
la extraña raíz todavía viva bajo la nieve,
el amor resistirá si puedo dejarte ir.
domingo, 15 de abril de 2012
AMOR A PRIMERA VISTA… Wislawa Szymborska (Poeta Polaca)
Ambos están convencidos de que los ha unido un sentimiento repentino.
Es hermosa esa seguridad,
pero la inseguridad es más hermosa.
Imaginan que como antes no se conocían
no había sucedido nada entre ellos.
Pero ¿qué decir de las calles, las escaleras, los pasillos
en los que hace tiempo podrían haberse cruzado?
Me gustaría preguntarles
si no recuerdan
-quizá un encuentro frente a frente
alguna vez en una puerta giratoria,
o algún "lo siento"
o el sonido de "se ha equivocado" en el teléfono-,
pero conozco su respuesta.
No recuerdan.
Se sorprenderían
de saber que ya hace mucho tiempo
que la casualidad juega con ellos,
una casualidad no del todo preparada
para convertirse en su destino,
que los acercaba y alejaba,
que se interponía en su camino
y que conteniendo la risa
se apartaba a un lado.
Hubo signos, señales,
pero qué hacer si no eran comprensibles.
¿No habrá revoloteado
una hoja de un hombro a otro
hace tres años
o incluso el último martes?
Hubo algo perdido y encontrado.
Quién sabe si alguna pelota
en los matorrales de la infancia.
Hubo picaportes y timbres
en los que un tacto
se sobrepuso a otro tacto.
Maletas, una junto a otra, en una consigna.
Quizá una cierta noche el mismo sueño
desaparecido inmediatamente después de despertar.
Todo principio
no es más que una continuación,
y el libro de los acontecimientos
se encuentra siempre abierto a la mitad.
Ella lo escribió mejor de lo que yo hubiera hecho, pero yo también lo pienso hace mucho. Quizá sea mi instinto de periodista, a lo mejor mis locuras de poeta, pero hace mucho tiempo que me gustaría en algunas circunstancias que mi ojo tuviera la omnisciencia de las cámaras en algunas películas cuando ven a los protagonistas antes o después del romance desencontrarse por segundos, por pasos, por pequeños percances hasta que día y hora los juntan en el momento señalado.
Es hermosa esa seguridad,
pero la inseguridad es más hermosa.
Imaginan que como antes no se conocían
no había sucedido nada entre ellos.
Pero ¿qué decir de las calles, las escaleras, los pasillos
en los que hace tiempo podrían haberse cruzado?
Me gustaría preguntarles
si no recuerdan
-quizá un encuentro frente a frente
alguna vez en una puerta giratoria,
o algún "lo siento"
o el sonido de "se ha equivocado" en el teléfono-,
pero conozco su respuesta.
No recuerdan.
Se sorprenderían
de saber que ya hace mucho tiempo
que la casualidad juega con ellos,
una casualidad no del todo preparada
para convertirse en su destino,
que los acercaba y alejaba,
que se interponía en su camino
y que conteniendo la risa
se apartaba a un lado.
Hubo signos, señales,
pero qué hacer si no eran comprensibles.
¿No habrá revoloteado
una hoja de un hombro a otro
hace tres años
o incluso el último martes?
Hubo algo perdido y encontrado.
Quién sabe si alguna pelota
en los matorrales de la infancia.
Hubo picaportes y timbres
en los que un tacto
se sobrepuso a otro tacto.
Maletas, una junto a otra, en una consigna.
Quizá una cierta noche el mismo sueño
desaparecido inmediatamente después de despertar.
Todo principio
no es más que una continuación,
y el libro de los acontecimientos
se encuentra siempre abierto a la mitad.
Ella lo escribió mejor de lo que yo hubiera hecho, pero yo también lo pienso hace mucho. Quizá sea mi instinto de periodista, a lo mejor mis locuras de poeta, pero hace mucho tiempo que me gustaría en algunas circunstancias que mi ojo tuviera la omnisciencia de las cámaras en algunas películas cuando ven a los protagonistas antes o después del romance desencontrarse por segundos, por pasos, por pequeños percances hasta que día y hora los juntan en el momento señalado.
domingo, 8 de abril de 2012
EZRA POUND / versión Sandra Toro (desconozco el título)
Sé en mí como el ánimo eterno
del viento frío, y no
como las cosas efímeras—
regocijo de flores.
Tómame en la intensa soledad
de los riscos sin sol
y de las aguas grises.
Deja que los dioses hablen de nosotros en voz baja
de ahora en más,
y que las flores sombrías de Orco
te recuerden.
se lo robé a mi amiga Marianela Riera. Me hizo acordar a ese otro poema: Tu dirás triunfante con salvaje grito, eres mía, mía. Yo diré bajito...tuya tuya. Tu amor es de presa, de ofrenda es mi amor, la vida me ha dado la parte mejor. No sé ni de quien es, lo me llega desde la memoria antigua.
del viento frío, y no
como las cosas efímeras—
regocijo de flores.
Tómame en la intensa soledad
de los riscos sin sol
y de las aguas grises.
Deja que los dioses hablen de nosotros en voz baja
de ahora en más,
y que las flores sombrías de Orco
te recuerden.
se lo robé a mi amiga Marianela Riera. Me hizo acordar a ese otro poema: Tu dirás triunfante con salvaje grito, eres mía, mía. Yo diré bajito...tuya tuya. Tu amor es de presa, de ofrenda es mi amor, la vida me ha dado la parte mejor. No sé ni de quien es, lo me llega desde la memoria antigua.
martes, 3 de abril de 2012
VENDRÁ LA MUERTE Y TENDRÁ TUS OJOS/Cesar Pavece
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
esta muerte que nos acompaña
desde el alba a la noche, insomne,
sorda, como un viejo remordimiento
o un absurdo defecto. Tus ojos
serán una palabra inútil,
un grito callado, un silencio.
Así los ves cada mañana
cuando sola te inclinas
ante el espejo. Oh, amada esperanza,
aquel día sabremos, también,
que eres la vida y eres la nada.
Para todos tiene la muerte una mirada.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Será como dejar un vicio,
como ver en el espejo
asomar un rostro muerto,
como escuchar un labio ya cerrado.
Mudos, descenderemos al abismo.
Escuché por primera vez estos versos en la canción de Calaramo -ay yo, llegando siempre tarde al conocimiento- pero me impactaron sin saber que el autor era impactante. Desde entonces sé que algunas mañanas el espejo te impone una cierta forma de mirar, a vos, a mí. Y una piensa en estos versos y se los repite sin saber muy bien el significado, pero segura de que cada día que pasa es un tesoro que se va perdiendo de poco, que cada día es la vida y es la nada.
esta muerte que nos acompaña
desde el alba a la noche, insomne,
sorda, como un viejo remordimiento
o un absurdo defecto. Tus ojos
serán una palabra inútil,
un grito callado, un silencio.
Así los ves cada mañana
cuando sola te inclinas
ante el espejo. Oh, amada esperanza,
aquel día sabremos, también,
que eres la vida y eres la nada.
Para todos tiene la muerte una mirada.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Será como dejar un vicio,
como ver en el espejo
asomar un rostro muerto,
como escuchar un labio ya cerrado.
Mudos, descenderemos al abismo.
Escuché por primera vez estos versos en la canción de Calaramo -ay yo, llegando siempre tarde al conocimiento- pero me impactaron sin saber que el autor era impactante. Desde entonces sé que algunas mañanas el espejo te impone una cierta forma de mirar, a vos, a mí. Y una piensa en estos versos y se los repite sin saber muy bien el significado, pero segura de que cada día que pasa es un tesoro que se va perdiendo de poco, que cada día es la vida y es la nada.
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