Sobre el repicado cinc del cobertizo,
y el patio que, densa, la siesta calcina,
en el turbio vértigo de la ventolina
ríen los sonoros dientes del granizo.
Ríen y se comen la viña y la huerta.
Rechiflan el vidrio que frágil tirita,
y escupen chisguetes de saltada espita
Por algún medroso resquicio de puerta.
Junto al marco rústico, donde pía en vano,
refúgiase un pollo largo y escurrido.
Volcado en el suelo yace un pobre nido.
En el agua boya la flor del manzano.
Con frescor de páramo el chubasco azota.
Cenizas de estaño la nube condensa.
Y al lúgubre fondo de la pampa inmensa,
desgreñados sauces huyen en derrota.
Este poema me acompaña desde los 11 años. Me hicieron estudiarlo de memoria y como mi memoria era buena por esos años, todavía hoy puedo repetirlo. Hoy se festeja el día del escritor por Lugones. Uno lee esto y sabe por qué!
EXQUISITO TEXTO!!! GRACIAS POR COMPARTIRLO. UN GUSTO VISITAR SU ESPACIO.
ResponderEliminarUN ABRAZO
Muchas gracias! Yo lo leí de niña, con diccionario en mano!
ResponderEliminara mi también me paso lo mismo ya q fue mi primera lectura a esa edad y nunca me lo olvide hasta hoy me lo se de memoria luego de 20 años. gracias amiga por publicarlo
ResponderEliminarLo aprendí cuando iba en segundo año (hace 59 años). Es precioso y tan difícil que nunca lo olvidé. Modernismo puro ...
ResponderEliminarme paso lo mismo a la misma edad jaja
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